martes, 14 de enero de 2014

Capítulo treinta.

Maratón de capítulos 28, 29 y 30. Baja un poco más abajo para leer el 28 y 29. LEE EL FINAL DE ESTA ENTRADA :)
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Capítulo 30. | Te amo

Habíamos cenado fuera, estuvimos muy bien, hasta que salimos del restaurante. Habían muchos paparazzis intentando sacarnos fotos juntos. Y tuvimos que huir, por decirlo de algún modo, rápido de ahí. Entramos en mi casa, no había nadie más. Tiré las llaves a la mesita que había al lado de la puerta, como de costumbre. Me puse enfrente de Harry y lo miré, sonriendole. Él hizo lo mismo. Pasé mis brazos por su cuello, agarrándolo por la nuca.

-¿Sabes una cosa? -Le dije.

-¿Qué?

-Te quiero -Dije pegando mis labios a los suyos, él no aguantó las ganas que tenía de besarme, las cuales eran mutuas, y me besó.

-¿Y sabes qué? -Me dijo.

-¿Qué?

-Yo más -Me volvió a besar, tenía sus manos puestas en mis riñones, las fue subiendo acariciando mi espalda.

-Imposible -Le dije entre besos. Nos miramos, y nos lo dijimos todo. No hicieron falta palabras. Comenzamos a besarnos lentamente, disfrutando de cada uno de los besos que nos dábamos. Yo le acariciaba con una mano el pelo y con la otra le tenía agarrada la nuca. Él subía y bajaba su mano por mi espalda, acariciándola, y con la otra mano, me pegaba aún más a él.

Los besos cada vez eran más intensos. Él seguía besándome, cada vez con más ansias, como si no hubiese un mañana, yo me dejaba llevar por las mariposas que sentía dentro de mi estómago. Empezó a quitarme la chaqueta lentamente, sin dejar de besarme, y luego comenzó a darme pequeños besos por el cuello hasta llegar a mis hombros, los cuales también besó. Cuando me consiguió quitar la chaqueta la dejó tirada por el suelo y siguió besándome. Estaba algo nerviosa, pero empecé a quitarle su chaqueta, se la quité poco a poco mientras nos besábamos. Cuando se la quité la tiré. Tuvimos que dejar de besarnos por la falta de respiración, las cuales sonaban jadeantes, no era suficiente respirar entre beso y beso, ya que cada vez eran más seguidos.

Nos miramos, volvió a poner sus manos en la zona donde estaban mis riñones, luego bajó sus manos hasta mi trasero, y me subió encima de él, cruzando mis piernas por su espalda. Me llevó hasta la habitación. Entramos como pudimos y cerró la puerta de una patada. Solté una pequeña carcajada. Me tiró en la cama lentamente y me miró, observándome de arriba a abajo, me levanté un poco y me senté, me quité los tacones y el collar y los tiré. Mientras tanto, él se desabrochaba algunos botones de su camisa. Me senté en la cama de rodillas y lo miré mientras agarraba uno de los botones de abajo de su camisa y lo desabrochaba lentamente. Mi cabeza llegaba sobre el final de su abdomen y de los últimos botones de su camisa, desabroché éstos y aparté la camisa, tirándola al suelo. Le di pequeños besos acompañados con mi lengua, él se mordía el labio, aguantando el placer que le producían estos pequeños besos. Desabroché su cinturón y lo lancé. Él bajó sus pantalones. Solté una diminuta carcajada al ver el gran bulto que sobresalía de sus boxers. Pasé mis brazos por su cuello, agarrándome a él mientras le besaba. Luego me fue dejando caer lentamente en la cama, quedando él encima. Bajé mis manos por su pecho y lo acaricié, sintiendo su piel caliente sobre mí. Atrapo sus labios con los míos, y nos comenzamos a besar. Esta vez con más intensidad, ansiedad, pasión, deseo. Hizo que quedásemos sentados en la cama mientras nos besábamos, yo tenía mis piernas cruzadas por su espalda, me quitó el vestido lentamente, mientras acariciaba cada zona de mi cuerpo que tocaba.  Yo mientras tanto pasaba mi boca por su cuello, besándolo. Por fin me quitó el vestido por completo, observó durante algunos segundos como me veía en sujetador. Y luego volvió a besar mis labios, pasaba sus manos por mi espalda, de arriba a abajo, acariciándola. Pasó su boca por mi cuello, y comenzó a besarlo lentamente, yo aparté mi cabeza hacia atrás, para que pudiese hacerme lo que quisiera. Me tumbó lentamente mientras me daba besos por el cuello y fue bajando hasta llegar mis senos, los cuales estaban cubiertos aún con el sujetador. Él comenzó a darme pequeños besos por toda esa zona, y luego bajó hasta mi barriga. Su respiración era muy agitada, al igual que la mía.

Dí la vuelta quedando encima de él, él tenía puestas sus manos en mi trasero, acercando mi cuerpo aún más a él, notaba cómo su miembro, que rozaba mi cuerpo, cada vez estaba más duro. Hasta parecía que en cualquier momento fuese a explotar. Nos besamos de nuevo. Él subió sus manos desde mi trasero hasta mi espalda, dónde se encontraba el cierre del sujetador, acariciando todo mi cuerpo. Desabrochó mi sujetador y lo dejó tirado por la cama. Observó mis senos con deseo y una sonrisa se dibujó en su rostro. Comenzó a darme pequeños besos por la parte baja del cuello hasta dejar fija su mirada nuevamente en ellos, y comenzó a besarlos. Yo me mordía el labio, aguantando el placer que me producía aquello.

Dio la vuelta quedando encima mía nuevamente. Empezó a besar y a acariciar todo mi cuerpo, desde el cuello hasta las piernas. Bajó mis braguitas y las lanzó. Hizo lo mismo con sus boxers.
Nuestras miradas se encontraron, y se perdieron entre ellas. Tan sólo podíamos escuchar el ruido de nuestras respiraciones agitadas en la habitación. Observó cada uno de los detalles de mi cara durante unos segundos, yo hice lo mismo con la suya. Lo quería tanto.

Harry se apartó de mí, y se estiró hasta la mesita de noche, abrió el cajón y sacó de él un condón. Me miró sonriendo. Yo le miré y le dediqué una sonrisa tímida. Luego volvió a mí, quedando nuevamente encima. Se puso el condón.

-Hazme tuya ya, Harry -Le dije con la respiración agitada todavía. Me traicionó el subconsciente. Me dejé guiar por mis pensamientos, y acabé pidiendo justamente lo que más deseaba, que me hiciese suya, como nunca antes lo había echo, y como tanto deseábamos.

Le rodeé con mis piernas. Introdujo su miembro dentro de mí. Solté un gran grito de dolor, era la primera vez que alguien se metía dentro de mí y al principio me dolió bastante. Empezó despacio, no quería seguir haciéndome daño. Y cada vez iba un poco más rápido. Sentía que lo tenía dentro de mí, era una sensación increíble. Mis manos estaban acariciando su espalda, pero esas caricias se convirtieron en pequeños arañazos, clavé mis uñas en su espalda al sentir que el ritmo aumentaba. Gemíamos juntos. Nuestros fuertes gemidos y respiraciones agitadas se habían apoderado del silencio que en un principio había en la habitación. Me pregunto si nos escucharía algún vecino.

Me movía a su misma vez, siguiendo su ritmo. Sentía cómo mi corazón quería salir de mi pecho y gritar, gritar tanto como yo, o incluso más, de felicidad.

-Te amo -Me susurró al oído.

-Y yo a ti -Le dije como pude. Las palabras salieron de mi boca de una forma bastante excitada. Los gemidos y el placer se apoderaron de mí. Harry se apoderó de mí. Necesitaba esto, necesitaba sentirle dentro, sentir que me amaba. Ahora él era mío, y yo era suya.

Harry acelera aún más el ritmo, me susurra cosas al oído. Nos besamos con pasión, como si no hubiese un mañana. Una de mis manos se encontraba perdida en su pelo, la otra seguía en su espalda.
Nuestros cuerpos se encuentran completamente unidos. Él seguía dentro de mí, los gemidos no eran suficientes, necesitaba sacar todo el placer que tenía dentro. Él seguía susurrándome cosas bonitas al oído, yo le contestaba como podía. Nos volvemos a besar. Nuestras lenguas juegan entre ellas.
Sonreímos. Yo sigo gimiendo, algo me decía que estábamos a punto de llegar. Le supliqué con la mirada que no parase. Él empezó a moverse más rápido, juro que como siga me moriré del placer.

·Narra Harry.

Voy más rápido, puedo sentirla debajo mía, gimiendo. Sus mejillas están enrojecidas, y sus ojos brillan. Me pierdo en su tierna mirada, esa mirada que me vuelve loco. Ella me vuelve loco. Nunca nadie me había echo sentir esto que siento por ella. Y nadie más lo hará. Nadie. Cierra los ojos y se muerde el labio, evitando gritar más. Pero le es imposible, por mucho que lo intente, el placer era mayor, se había apoderado de nosotros. Por fin la siento mía, completamente mía. Su cara de placer es demasiado. Creo que me voy a volver loco, pero por ella. Me muevo más rápido, ella sigue mi ritmo. Me encanta. Estamos a punto de llegar. Gemimos tan fuerte como no lo habíamos echo hasta ahora. Y por fin me fundo en ella, y ella se funde en mí. Me separo de ella y beso sus labios suavemente. Me levanto de la cama a tirar el condón. Cuando vuelvo ella sigue ahí, tumbada en la cama, intentando que su respiración vuelva a la normalidad. Me tumbo en la cama a su lado, y comienzo a besarla de nuevo, mientras acaricio su enrojecida mejilla con mi mano.

Nos acomodamos en la cama, quedando tumbados, uno frente al otro. Me pierdo en su mirada, la cual me volvía loco. La amo demasiado.

-Te quiero -Le doy un beso- mucho -le doy otro beso- y siempre lo haré -la vuelvo a besar. Pero esta vez es ella la que toma el control del beso. Nuestras lenguas vuelven a jugar. Ella me acaricia la nuca y el cuello con sus suaves manos, lo cual me encanta.

-Yo a ti más, pequeño -Me dice seguido de otro beso. Era la primera vez que me llamaba así, 'pequeño' Y me había encantado, quería ser su pequeño, su novio, su marido, el padre de sus hijos, y morir a su lado. Quería pasar el resto de mi vida a su lado, no quería que nada nos separase, y de ser así, que sea tan solo la muerte.

·Narra Madison.

Llevé mi cabeza hasta su pecho, acurrucándome en él. Él me dio su mano y entrelazamos nuestros dedos. Sentía que nuestras manos estaban echas la una para la otra. Que nosotros estábamos echos el uno para el otro. No me imagino sin él. Ni tampoco me quiero imaginar.

-Te amo, Harry - Dije levantando mi vista hasta llegar a la suya. Él me sonrió. De una manera diferente, sus ojos brillaban y se le veía feliz. Como a mí. Probablemente esta haya sido la primera vez en que le dije te amo, y espero que no sea la última. Noté como sus mejillas se sonrojaron, aunque lo intentó evitar con otra sonrisa. Acerqué mis labios a los suyos, y le di un pequeño beso sonoro.

-Yo a ti más, princesa -Me dijo al separarnos de aquel beso, y entre sonrisas.

·Narra Harry.

Era la primera vez que me decía te amo así. La amo. La amo demasiado. Me está empezando a doler por dentro el amarla tanto. Quien sabe si me obsesionaré con ella. O quizá ya esté obsesionado. Lo que sí sé, es que estoy enamorado. Como nunca lo he estado de nadie más, y como nunca lo estaré.

Y entonces empezaron a llegar malos pensamientos a mi mente. Pensamientos llamados Kendall y un bebé. Su bebé. Tenía claro que ese no era mi bebé. Yo no me acosté con Kendall. Yo no quería otra que no fuese Madison, y a día de hoy, sigo sin quererla.

¿Qué podría hacer? No quiero separarme de Madison. Tengo que comprobar si ese hijo es mío. ¿Pero y si es mío? la pregunta se repetía una y otra vez en mi mente. Tenía la mirada perdida en el techo. Madison desentrelazó nuestros dedos. Ahora sus dedos jugaban con los míos, dándoles pequeños toquecitos. Los miraba con una sonrisa. Era tan bonita, como ella. Agaché un poco mi cabeza hasta llegar a la suya, que se encontraba en mi pecho. Le dí un pequeño beso en la cabeza. Ella sube su mirada hasta encontrar a la mía. Me sonríe.

-¿Sabes? Sé que no me fallarás Harry. Sé que no eres como los demás. Sé que eres diferente. El amor de mi vida, te amo -No me dio tiempo a contestar. Me besó, fugazmente.

Sus palabras se perdían por mi mente. Yo le haría daño. Y todo por esa zorra de Kendall. Desearía volver atrás y cambiar errores que cometí, si es que los cometí. Pero no, no quiero volver al pasado, porque este momento no hubiese ocurrido. Y ha sido lo mejor de toda mi vida.

'No me fallarás Harry' 'No eres como los demás' 'Eres diferente' 'El amor de mi vida' 'Te amo' 'Harry, estoy embarazada' Esas palabras se apoderaron de mi mente, hasta llegar al punto de que me atormentaban. Sacudí mi cabeza como pude, intentaba que esos pensamientos desaparecieran, pero no fue así.

¿Y si le hablo ahora?

Estropearía este momento.

¿Y si no se lo digo nunca?

Tengo que hacerlo.

-Madison -Ella no contestó. Aparté el mechón de su pelo que le tapaba la cara, para verla. Se había quedado dormida, abrazada a mí, acurrucada en mi pecho. Podría tenerla así toda la vida. Y nada me haría más feliz -Duerme bien pequeña, te amo -Le susurré. Seguidamente le di un beso en la cabeza, y la abracé, pegándola más a mí, pero con cuidado de no despertarla.

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·Narra Madison.

Abrí los ojos poco a poco, las cosquillas en el estómago, seguían presentes. Ya desde por la mañana temprano. Me di la vuelta, tan sólo una sábana es lo que mantenía tapado mi cuerpo desnudo, me giré y ahí estaba. Me acerqué a él y le acaricié con mi dedo el pecho poco a poco, mientras lo observaba dormir. Había sido la mejor noche de toda mi existencia, me sentí la mujer más querida y feliz del mundo y todavía lo sigo sintiendo. Él abrió poco a poco los ojos y me miró, dedicándome una sonrisa. Pasó su brazo por mi cuello y me acercó a él, dándome un tierno beso.

-Buenos días dormilona -Me dijo sonriendo- Anoche fue la mejor de toda mi vida.

Y por fin encuentro algo más adorable que Harry, y es Harry recién levantado.

-Buenos días pequeño -Lo volví a besar. Sus besos se habían convertido en algo necesario para continuar, casi tanto como él.

-¿Cómo has dormido?

-Genial, no podía haber dormido mejor. ¿Y tú?

-Igual que tú, y en la mejor compañía -me dio un pequeño beso -Te mueves mucho por la noche -Rió.

-Ya lo sé -Reí.

-Y me quitaste toda la sábana anoche. Tenía frío -Me hizo un pequeño puchero, yo reí -Enserio, no paras quieta. No es la primera vez que dormimos juntos y nunca te habías movido así.

-Sería porque estaba feliz.

-¿Y ya no?

-Sí, soy la persona más feliz en este mundo. Te quiero, te quiero, te quiero -Le repetí seguido mientras le daba pequeños besos acompañados de un te quiero diferente.

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·Narrador Omnisciente.

-Está bien, aquí tienes. Un informe médico y una ecografía. No se ve mucho, ya que el bebé aún es pequeño- Kendall le dio lo dicho a Harry. Éste lo cogió, no muy convencido, y lo miró todo, sin saltarse ningún detalle. Su mirada cambió conforme leía el informe médico. Algo se había roto dentro de él, quizá la ilusión de vivir una vida junto a Madison, o su corazón.

-¿Cómo sé si es mi hijo? -Le dijo serio.

-¿Enserio Harry? Otro tipo de mujer, te habría mandado a la mierda. Y se habría echo cargo del bebé sola. Esas cosas no se preguntan a una mujer. Pero sí, si es tuyo. No me he acostado con nadie más desde que te conocí, porque no quiero otra persona dentro de mí que no seas tú -Se acercó peligrosamente a él. Él supo reaccionar rápido, más bien su mirada, la cual miró a Kendall con cierta repugnancia.

-Te quiero Harry. Sé que tu quieres a esa chica, pero yo estoy dispuesta a esperar a que te enamores de mí. Sé que te puedo enamorar.

-Jamás me enamoraré de otra persona que no sea Madison, jamás.

-No sabes cuánto me duelen tus palabras. Pero entiendo que estés confundido. Puedo esperar el tiempo que sea necesario. Mi amor por ti es mayor que toda la rabia que siento porque no me ames como yo te amo a ti. Algún día seremos una familia feliz. Tú. Yo. Y nuestro pequeño -Dijo llevando las manos a su barriga, mientras la acariciaba sonriendo.

-Yo no te quiero, y te aseguro que nunca lo haré. Me haré cargo de ese bebé porque tengo que ser consecuente con mis actos. Dame tiempo, intentaré hablar con Madison lo antes posible. No comentes nada, nadie puede saber que estás embarazada -Una sonrisa se dibujó en el rostro de ella al ver que sí se haría cargo de ese bebé.

-No sabes lo feliz que me hace escucharte decir eso. No te preocupes, seré una tumba -Sonrió maliciosa. Algo traía entre manos.

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·Narra Madison.

Me puse encima de Harry, abrí mis piernas, en el espacio que había entre una y otra estaba su abdomen, él tenía puestas sus manos en la parte trasera de mis muslos. Yo comencé a besarle el cuello, hasta llegar a su boca, la cual besé con mayor intensidad.

-Espera- Me dijo. Y acto seguido se incorporó en el sofá, quitándome de encima.

-¿Qué pasa?

-Tenemos que hablar -Me quedé sentada en el sofá, con las piernas cruzadas, lo miré seria. Él hizo lo mismo. Las palabras no salían de su boca, no sabía que decirme, sólo sabía que debía decirme algo.

-¿Sobre qué? -Llegó a mi mente la peor de las ideas. Él cogió aire, supongo que estaba a punto de decírmelo.

-Es que no sé como decírtelo, esto es difícil para mi -Conocía muy bien a Harry, y sabía que estaba conteniendo sus lágrimas, se le notaba en sus ojos.

-Sólo dilo.

-No quiero perderte, no quiero. Pero tampoco puedo hacerte esto, no puedo engañarte. Quería esperar a decírtelo en otro momento. Pero no puedo esperar más.

-No me vas a perder, tontorrón-Acaricié con mi mano su cara.

-Voy a ser padre.
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Fin del capítulo.

Intentaré subir pronto. La historia, como os podéis imaginar, va a dar un giro. Así que comentadme con vuestra opinión y lo que creéis que va a pasar o queréis que pase.
¿Qué papel tendrán Kendall y Connor a partir de ahora?

Deciros, que la primera temporada de la novela, tendrá 40 o 50 capítulos, no más.
Y luego seguiré con la segunda temporada, que será diferente a esta, obviamente xd.

Recomendar la novela porfisssssss y si leéis COMENTAD por favor. Y ponerme vuestro @ al final del comentario si comentáis por aquí, porque no os conozco.

Ah, empezaré pronto otra novela. Probablemente sea completamente diferente a esta, tengo una historia en mente, puede o gustar mucho, o no gustar nada. Ya os comentaré más y subiré pronto la introducción.

Espero que os gusten, un beso cielos.

2 comentarios:

  1. LA KENDALL ESTA ME ESTA TOCANDO MUCHO LOS OVARIOS, QUE MALA LECHE TIO... POCA VERGUENZA....... JAJAJAJAJAJA PAREZCO UNA VIEJITA CON EL POCA VERGUENZA JAJAJAJA Un besito cielo! :) @13_aramh

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  2. ES PER-FECT SUBE EL SIGUIENTE PRONTO PLSPLSPSLSPSLSPSPLS Y UFFF ODIO A KENDALL ES MAS **** Y MENTIROSA ESPERO QUE HARRY SEPA LA VERDAD Y LUEGO MADISON Y EL VUELVAN JUNTOS PORQUE LOS DOS SON ASDFGHJKL

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