viernes, 17 de enero de 2014

Capítulo treinta y uno.

Capítulo 31 | La despedida I

-¿Qué dices, Harry? -Le dije con la voz entrecortada. Las palabras salieron solas de mi boca. No entendía que clase de broma era esta.

-Eso.

-¿Eso? -Grité -¿Ves normal que me sueltes esa gilipollez como si nada? ¿Qué clase de broma es esta?

-No es ninguna broma, Madison -Me dijo cortante. Su mirada me lo decía todo. Estaba conteniendo sus lágrimas,las cuales estaban ansiosas por salir. Pero él quería aguantar, no quería llorar. Tenía la mirada perdida, no me quería mirar directamente a los ojos, porque probablemente rompería a llorar. No entiendo nada.

-Harry si esto es una broma -me paré. Estaba intentando pensar qué decirle, aunque realmente no sabía que podía decirle. No entendía por qué Harry me estaba gastando ese tipo de broma, porque justo en un día así. Continué con mi frase -Te advierto que no me hace gracia, sencillamente porque no la tiene.

-Kendall está embarazada.

-¿Qué? -Hice una pequeña mueca. Le pregunto extrañada. Cada vez entendía menos lo que estaba pasando -¿Se supone que el hijo es tuyo? -Le dije seca.

-Eso parece.

-¿Eso parece? ¿Y me lo dices así como si nada? -Empecé a gritar. Sentí como todas mis ilusiones de pasar una vida junto a Harry se rompieron, una a una. Al igual que mi corazón, lo sentía roto. No puedo creer que Harry me haya echo esto, no puedo creer que vaya a ser padre.

-Cálmate, por favor. Déjame explicártelo -Me dijo serio. Seguía sin mirarme directamente a los ojos. ¿Enserio quiere que me calme? ¿Enserio? ¿Cómo quiere que esté después de lo que me acaba de decir? Harry parecía estar demasiado tranquilo. Ya no sé si pensar que es porque no quiere llorar, o porque le da todo igual.

-¿Qué me calme? ¿Cómo quieres que me calme después de lo que me acabas de decir? -Le grité. Me levanté del sofá. Solté un pequeño grito de rabia mientras pisé fuerte el suelo. Necesitaba de alguna manera u otra soltar toda la rabia que llevaba dentro. Pero eso no era suficiente.

-Si me dejases explicártelo, no te pondrías así.

-¿De que coño vas Harry? No quiero que me expliques nada. Vete con esa zorra y no aparezcas más por mi casa -Le señalé con mi brazo la puerta de salida. Él también se levantó del sofá y se puso a mi frente.

-Todavía no sé si soy el padre de ese bebé.

-¿Qué?

-Kendall está embarazada. Pero yo no recuerdo haberme acostado con ella. Estábamos muy borrachos-Y no pude más. Me mordí fuerte el labio, las lágrimas estaban a punto de salir y recorrer toda mis mejillas.

-¿Qué no te acuerdas? -Las lágrimas comenzaron a caer, lentamente, sobre mis mejillas -¿Es que estás acostumbrado a eso? ¿A acostarte con chicas y luego olvidarte de ellas? -Solté un pequeño sollozo. Comencé a llorar con más fuerza. Harry llevó su mano hasta mis mejillas, para secarme las lágrimas que caían sobre ellas. Le aparté la mano. Él me miraba triste, decepcionado. Pero consigo mismo-No me toques. No me vuelvas a tocar en lo que te queda de vida.

-No me hagas esto -Llevó su mano hasta mi mejilla, la acarició mientras me miraba.

-No me hagas esto tu a mí -Le dije entre lágrimas. Le quité la mano de mi cara -Vete con ella Harry.

-No sé si es mi bebé.

-¿Y si lo es?

-¿Y si no lo es?

-Eso aún no lo sabes. No creo que una mujer pueda mentir con algo así.

-Pero es que yo no quiero estar con ella, yo quiero estar contigo. Durante el resto de mi vida -Mis lágrimas caían con mayor fuerza. No entiendo por qué me hace esto. Por qué sigue aquí, después de todo. Iba a ser padre. Cabía la posibilidad de que él no fuese el padre. Pero esa posibilidad aún no estaba presente entre nosotros, así que de momento la responsabilidad de ese hijo era suya.

-Deberías de haber pensado en eso cuando te acostaste con Kendall -Le dije fría. Sequé mis lágrimas. Respiré fuerte y me mordí el labio con fuerza. No quería llorar más.

-Lo siento Madison, lo siento. Sé que fui un idiota. No sabía nada de ti, estaba confundido, bebí demasiado-Llevó sus manos hasta su cara, se la tapó. Respiró hondo. Realmente se veía apenado. Quitó las manos de su cara y me miró. Por fin me miraba a los ojos de verdad.

-Te olvidaste muy rápido de mi, por lo que veo. Tú, sin embargo, estuviste en mi mente cada día, cada hora y cada minuto, presente. Era imposible sacarte de ella. Contaba los días que quedaban para verte de nuevo. Pero mientras que eso pasaba, tú estabas pasándotelo bien con esa chica.

-¿Enserio crees eso? Yo también estaba ansioso por verte. Contaba cada minuto que faltaba para verte de nuevo, te necesitaba. Te amaba -Paró durante algunos segundos de hablar, me miró fijo a los ojos, sus ojos estaban tristes, al igual que los míos. Continuó su frase -Y te amo.

-No Harry, no me amabas. Ni me amas. Si me amaras de verdad no me harías esto.

-No es nada seguro Madison.

-No quiero tenerte más tiempo aquí en mi casa. Coge tus cosas y vete, por favor.

-No me hagas esto pequeña -Me agarró del brazo, acercándose a mí. Agaché la cabeza, no quería mirarle a los ojos, sabía que no podía dejarlo marchar. Él me agarró la barbilla con su mano y me subió la cabeza, encontrándose nuestras miradas, y perdiéndose la una con la otra. Cerré los ojos y cuando los abrí aparté mi mirada de la suya.

-Vete, por favor -Las lágrimas empezaron a caer sobre mis mejillas. Pequeñas lagrimitas se apoderaron de los ojos de Harry. Enseguida se apartó de mí y cogió sus cosas. Se dirigió a la puerta. Desde ahí me miró, triste. Yo solté un sollozo y aparté mi mirada de él. Luego salió por la puerta y cerró.

Solté varios gritos, de rabia, frustración, dolor. Comencé a llorar de nuevo. Cogí un cojín que estaba en el sofá y comencé a darle golpes, a intentar romperlo. Al ver que mis intentos eran fallidos, lancé el cojín y me tumbé en el sofá. Llorando, desconsolada. Hacía tiempo que no lloraba así. Hacía tiempo que no sentía un dolor tan grande. Esta vez el dolor nacía en mi corazón. Acababa de romperse, en mil pedazos. Mi cara estaba húmeda, pero las lágrimas no dejaban de caer. Duele, duele mucho. Pero duele más amarlo tanto, amarlo tanto como le amo. Eso duele más. Saber que pase lo que pase, me haga lo que me haga, yo siempre lo amaré. Llevo mis manos a mi cara y me la tapo. Lloro con más fuerza. Con suerte, me ahogaré en mis propias lágrimas.

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·Narrador Omnisciente.

-Te estoy hablando muy enserio Connor.

-Es que ya me has dicho lo mismo como-hizo una pequeña pausa-¿30 veces? -Dijo soltando una pequeña carcajada.

-Esto es serio. Harry quiere saber si el hijo es suyo. Y para eso necesita una prueba. ¿Me dices cómo narices conseguimos que crea que es su hijo?

-Si sigues diciéndole que no te harás la prueba es peor. Tú hazte la prueba y listo.

-¿Me estás vacilando? ¿Quieres que todo se vaya a pique ya?

-Te preocupas demasiado por las cosas, nena. Tú sólo dile que sí, hazte esa maldita prueba. Yo me encargaré de todo lo demás, no te preocupes por nada -Dijo. Luego dio una gran calada al cigarrillo que tenía entre sus dedos.

-Confío en ti -Le sonrió. De una manera cómplice.

-Y ahora ven aquí-La agarró de la cintura y la acercó hasta pegarla a él -Te noto algo tensa nena -Le susurró. Sus labios estaban pegados a los de ella. Escasos milímetros los separaban. Después de algunos segundos intercambiando miradas, se besaron.

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·Narra Liam.

9.00.

Estábamos a punto de llegar a casa de las chicas. Danielle iba conmigo en el coche, en el asiento de al lado. Había pasado la noche en mi casa, otra vez. Ella es realmente increíble.
Madison no nos cogió el teléfono anoche, y ahora tampoco contesta las llamadas.
Harry estuvo bebiendo, y llegó bastante tarde. Casi estaba empezando a amanecer. No sé que habrá pasado entre ellos.

Aparco el coche en el aparcamiento reservado para el coche de Danielle, que estaba en el mecánico, por lo que el aparcamiento estaba libre. Salimos del coche y nos dirigimos hasta la puerta de la casa. Pegamos, pero no contesta nadie.

-Que raro, Madison siempre se levanta temprano para ir a correr -Me dice Danielle. En su rostro podía notar que se estaba empezando a preocupar. Y yo también.

-¿Sigue sin contestarte las llamadas y los mensajes? -Le pregunté. Ella coge su móvil, lo desbloquea para ver si tiene algún mensaje nuevo, niega con la cabeza -Entonces abre tú y ya está -Abrió la puerta y entramos. Fuimos hasta el salón. Madison estaba tirada en el sofá, dormida. En la mesita de enfrente, había una botella de vodka, completamente vacía. Danielle y yo nos miramos rápidamente. Madison había estado bebiendo.

-Madison -Danielle corrió hasta dónde estaba tumbada Madison, se tiró al suelo, quedando más o menos a su misma altura. Le dio pequeños golpecitos con la mano en sus mejillas. Pero ella seguía sin despertarse. Aumentó la fuerza con la que le daba esos pequeños golpes. Madison abrió los ojos poco a poco.

·Narra Madison.

Abrí los ojos poco a poco, ni si quiera podía abrirlos del todo. Me iba a estallar la cabeza. No sé que hago todavía en el sofá. Pero no me da tiempo a pensar más. Me vienen unas enormes ganas de vomitar. Ni si quiera contesto a Danielle. Me levanté del sofá rápida y fui corriendo hasta el cuarto de baño. Vomité. Me miré al espejo. Tenía el maquillaje esparcido por toda la cara, parecía un estúpido payaso. Me lavé la cara. Por fin pude abrir los ojos por completo.Fingí ante mí misma, una pequeña sonrisa. Pero no podía engañar a nadie, y mucho menos a mí. La sonrisa se me borró del rostro en apenas segundos, y rompí a llorar de nuevo. Me seguía doliendo la cabeza. Me volví a mirar al espejo. Esta vez sequé mis lágrimas e intenté recordar lo que había pasado anoche después de que Harry se marchara. Lloré. Lloré mucho. Hacía tiempo que no lloraba tanto, desde la muerte de mi madre. Por un momento pensé que se me acabarían las lágrimas, pero no. Quería desaparecer durante un rato, quería olvidarme de todo. Lo último que recuerdo es que abrí esa botella de vodka que estaba por la mitad.

Salí del cuarto de baño, fui hasta el salón. Ahí estaban Liam y Danielle. No entendían nada. Me miraban preocupados. Yo ni si quiera sabía como hablarles sin romper a llorar. El dolor de cabeza me estaba torturando, necesitaba una buena ducha de agua fría.

-¿Qué ha pasado Madison? -Vino hasta a mi y me agarró de los brazos. Me sacudió, sin hacerme mucho daño. Yo estaba ahí parada, sin decir nada. Intenté contener mis lágrimas, pero se me hizo completamente imposible. La abracé y rompí a llorar en sus brazos. Ella me siguió el abrazo. Pasaba su mano por mi pelo, lo acariciaba. Supongo que intentaba calmarme, yo seguía llorando. -Tranquila -Me decía serena -¿Qué ocurre? ¿Me vas a decir que ocurre? -Yo intenté hablar. Al menos decirle alguna palabra. Pero las lágrimas y los sollozos me lo impedían. La abrazaba con más fuerza aún.
Danielle miró a Liam, no sabía muy bien que hacer conmigo. Me separé de ella. Me faltaba aire, tenía la respiración entrecortada. Me sequé algunas lágrimas. Y comencé a hablar entre sollozos.

-Ha..-No me salían las palabras, a penas podía hablar. Tartamudeaba. -Ha...Harry -Le dije entre grandes sollozos.

-¿Qué pasa con él? -Dani y Liam se miraron.

-¿Qué ha pasado Madison? -Liam se acercó a nosotras.

-Ke...Ke..Kendall. Es..Es..Está embarazada -Logré decir.

-¿Qué? -Dijeron al unísono. Se miraron entre ellos. Yo seguía llorando. Respiré hondo durante varios segundos, logré calmarme un poco y dejar de tartamudear.

-Harry me lo dijo ayer. Está embarazada, el hijo es de él.

-¿De Harry? -Gritó Liam. Yo asentí con la cabeza. Las lágrimas estaban a punto de salir otra vez, pero logré contenerlas.

-No puede ser tía.

-Yo también pensaba eso, pero es su hijo.

-¿Cómo lo sabes?

-Me lo dijo él mismo anoche.

-¿Pero ya sabe si es su hijo?

-No lo sé Liam, Kendall aún no se hizo ninguna prueba que lo demuestre. Estaban borrachos y por lo visto pasaron la noche juntos. Harry dice que no se acuerda de nada.

-Harry siempre se acuerda de esas cosas -Me dijo Liam, bastante serio. Probablemente estuviese pensando en las consecuencias de todo esto, en el gran lío en el que se había metido Harry.

-Pues esta vez no se ha acortado, o no se quiere acordar más bien -Le dije cortante.

-Tampoco te precipites tía, lo mismo ni está embarazada.

-Que si, que le ha enseñado los papeles a Harry, que está embarazada.

-Pero a lo mejor no es su hijo tía.

-Bueno, de momento no contamos con esa posibilidad. Hasta que no se haga las putas pruebas, tendré que esperar.

-¿Y qué pasará si no es el padre?-Preguntó Liam. Llevaba varios segundos callado, así que

-La mataría. Aunque no creo que juegue con ese tipo de cosas.

-¿Y si es el padre? -Dijo Danielle.

-No sé. Sólo espero que esta pesadilla pase pronto -Llevé mis manos a mi cabeza y solté un gran suspiro.

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Es temprano. Me encuentro en el sofá, sentada con las piernas cruzadas, frente a mi hermano, que está tumbado tal como cayó al tirarse al sofá. Le conté todo lo sucedido con Harry. Él lleva todo el tiempo escuchándome atento. Por un momento pensé que se había quedado dormido con los ojos abiertos, ni siquiera me contestaba. Pero no, seguía despierto.


-El jugó conm..-Paré de hablar durante varios segundos. Lo miré mal -¿Me estás escuchando? -Le di un golpe en el brazo. Se había quedado en su mundo. Sacudió un poco su cabeza, me miró extrañado. Ni si quiera sabía de qué le estaba hablando.

-Sí, claro que sí -Me dijo nervioso.

-No, claro que no. Seguro que sólo me has escuchado el principio y ya está.

-Es que tengo sueño, ¿qué hora es? ¿Las ocho?

-No lo sé. Ni me importa. Ni a ti tampoco te debería de importar. Te estoy contando mis problemas amorosos, como en los viejos tiempos. Me acaban de romper el corazón y parece que te da igual. Antes saltabas como un loco a buscar al chico que me hiciese daño y partirle la cara.

-¿Eso es lo que quieres? -Me dijo con doble, quizá para hacerme pensar. Sólo quizá.

-Sí- Le mentí. Y a la vez no. Mataría a Harry con mis propias manos. Rompería su corazón en trocitos aún más pequeños que los míos. Pero a la vez, no haría nada de eso. Sería incapaz de hacerle daño al amor de mi vida, al hombre que tanto quiero, por mucho daño que me haga él a mi.

-Sabes que no.

-Que te calles, tú que sabrás -Me hice la molesta. En realidad, mi hermano es la persona que mejor me conoce en el mundo.

-Sabes que llevo razón.

-Que no.

-Que sí.

-Que no y punto. Yo soy el mayor, así que cállate.

-Eso es abusar de tu poder, y es injusto.

-Hay muchas cosas injustas en la vida, hermanita-Dijo seguido de un gran suspiro. Miró pensativo al suelo, sin duda se le estaba viniendo algo a la cabeza. Empezó a poner cara de tonto, más de lo habitual.

-¿Y tú en que piensas, eh? -Le di un pequeño golpe en el brazo. Él me miró y sonrió aún más.

-¿Yo? En nadie -Dijo nervioso. Por primera vez vi como a mi hermano se le enrojecían las mejillas.

-Ayyyyyyyyy -Grité-¡Que te me has enamorado Peter! -Grité mientras le daba golpes en el brazo con mis manos, emocionada, motivada, ni yo misma lo sé. Pero parecía tonta, y lo soy.

-Shh-Me mandó callar- Que no grites, que es temprano.

-HOOOOOOOOOOOLA BUENOS DÍAS POR LA MAÑANA -Dijo Amy entrando a la casa,gritando como siempre, y cerrando la puerta de un portazo. Traía bolsas en la mano. Raro en ella que se haya levantado tan temprano y encima haya ido a comprar. Seguramente estaría con Malik. Vino hasta el salón.

-¿Pero es que aquí nadie puede hablar con un tono de voz normal? -Dijo mi hermano, intentando poner orden. Pero no, a Amy es imposible callarla.

-QUE TE CALLES-Le gritó. Intentó hacerse la seria, pero acabó riéndose fuerte, muy fuerte. Mi hermano y yo nos miramos y reímos, Amy no paraba de reír, estaba más loca de lo normal- ¿Dónde puedo poner esto? -Me señaló con la mirada las bolsas que traía en la mano.

-Ponlo en la cocina. ¿Qué has traído Amy?-Me levanté y me puse a su frente.

-Nada, algunas cositas para que te animes un poco.

-Ah, ¿y con esos gritos la vas a animar? -Dijo mi hermano desde el sofá. Seguía tirado tal como cayó.

-Yo por lo menos intento animarla, no como tú, borde. Tu hermana necesita muchos mimos hoy para no acordarse de que ha cortado con Harry y de que va a ser padre -Peter y yo la miramos mal -Ay, perdón -Se llevó las manos a su boca y la tapó.

-La que venía a ayudar -Dijo con cierta ironía. Luego se levantó del sofá -Anda, dame -Fue hasta Amy y le quitó las bolsas que estaba sosteniendo.

-Oh, que caballeroso -Lo miró extrañada y siguió con su mirada el camino que recorrió mi hermano hasta llegar a la cocina -¿Qué le pasa a tu hermano? Está mas raro de lo normal.

-Creo que está enamorado.

-¿De quien?

-Ni idea, llegaste justo cuando me lo iba a decir. Oportuna.

-Ay que mono, que se ha enamorado. Peter Madison, Peter.

-Sí, lo sé. Algo raro de creer, pero nunca lo había visto así. Antes -Me acerqué a ella -Se sonrojó pensando en la chica -Le dije susurrando.

-¿Con quien estuvo de fiesta?

-Con Louis.

-A lo mejor han conocido a alguien.

-No sé, pero lo tengo que averiguar.

-Buenos días -Danielle entró al salón, nos dio un beso en la mejilla a cada una -Te vendría bien correr un rato, así te despejas -Me dijo.

-No sé como os las apañáis, pero siempre me acabáis recordando mi ruptura con Harry -Sonreí enseñándole todos mis dientes.

-Ay, lo siento cielo -Me dio un pequeño abrazo -Me voy a correr un rato, ¿estarás bien? -Asentí con la cabeza- Por cierto, hoy le dan los resultados a Kendall.

-¿Hoy? -Asintió -¿Tan pronto? -Volvió a asentir.

-Ha sido Harry el que ha meneado el asunto para que puedan tener los resultados pronto.

-Tan sólo ha pasado un día.

-Pues por lo visto no podía esperar más a saber si es su hijo o no.

-¿Y los médicos le han echo caso?

-¿Hola? Es Harry Styles -Dijo Amy, irónica -Obtendrá todo lo que quiera, cuando lo quiera.

-¿Irás a ver a Harry? -Preguntó tímida.

-No Dani, no quiero verle.

-Pero tendrás que despedirte de él.

-¿Despedirme? -Asintió.

-No, no quiero despedirme. Ya me despedí de él.

-¿Y si no es el padre?

-Bueno, se sabrá hoy.

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·Narrador Omnisciente.

-¿Estás seguro que has podido cambiar los resultados del doctor, sin que se dé cuenta?

-Connor tío, todo está bajo control. Está todo cambiado. Ese viejo ni si quiera se ha dado cuenta, y nadie lo hará.

-Gracias tío, te debo una.

-Sin problema.

Connor despidió a su 'amigo', enfermero del hospital, y fue hasta donde estaban esperando Kendall, Harry y los chicos.

-Hola -Dijo Connor al llegar, mostrando una pequeña sonrisa -¿Cómo estás? -Le dijo a Kendall, seguidamente de un abrazo.

-¿Y tú eres? -Le contestó Harry, serio.

-Soy Connor, un amigo de Kendall -Le pasó el brazo por encima, ella lo agarró de la cintura, abrazándose a él.

-En realidad no es simplemente un amigo, es mi mejor amigo. No sé que haría sin él -Sonrió.

-Encantado de conoceros -Le dijo a Harry y a los chicos.

-Igualmente -Le contestó Louis. El resto sonrió.

Llegó el médico. Harry se puso algo nervioso.

-Pueden pasar conmigo dentro -Le dijo a Harry y a Kendall. Kendall miró a Connor, este asintió con la cabeza, indicándole que todo iba a ir bien. Luego fueron con el médico hasta su consultorio.

-Aquí tiene las pruebas que me ha pedido, Harry -Le entregó una carpeta celeste, dentro habían varios papeles. Harry tenía la esperanza de que el hijo no fuese suyo.

Pero sus esperanzas se rompieron al leer por sí mismo, que la prueba de ADN había dado positivo, y que el hijo que esperaba Kendall, era de él.

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