Hoooola mis niñas :) Os traigo la primera parte del maratón que os tenía prometido y que tanto me habéis pedido. El maratón constará de un pack de capítulos, desde el capítulo 19 al capítulo 26.Lo subiré en dos partes. En la primera parte, tendréis los capítulos 19-23 y en la segunda los capítulos del 23 al 26. Os recomiendo que no os perdáis detalle, y que leáis todos, no tengo prisa porque me comentéis el capítulo enseguida, porque sé que son muchos capítulos seguidos, y serán largos. Así que tomaros el tiempo que necesitéis, y cuando estén la mayoría de los comentarios, subiré dos capítulos nuevos.
Estamos con los exámenes finales, así que MUCHÍSIMA SUERTE A TODAS las que tengáis exámenes, a estudiar mucho, que quiero todo con un 10, eh. Y las que ya los hayáis tenido, espero que os hayan salido muy bien.
Voy a tener vuestra opinión en cuenta a la hora de seguir escribiendo, no me gustaría escribir algo que no queráis que pase, aunque sea mi idea, por eso os pido siempre vuestra opinión, a parte de para saber qué os va pareciendo la novela. Aviso que van a pasar muchas muchas cosas, las que sean sensibles, pañuelos al lado.
No, que es broma. Pero si que van a pasar muchas, pero que muchas, cosas.
LEED EL FINAL DEL 23 CHIQUITINAS.
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Capítulo 19 'Lo que siento por ti me está matando'
No sabía que hacer, todos seguían aplaudiendo y estaban contentos, o al menos eso es lo que parecía. Me levanté de mi silla y me dirigí hasta los baños, Harry me siguió. Estaba a punto de entrar al cuarto de baño de señoras, pero él me cogió del brazo y me paró frente a él.
-¿Estás bien?
-No Harry, no estoy bien -Pero ni si quiera me contestó a eso, simplemente me abrazó. Me dio un cálido abrazo, justo lo que necesitaba. Yo empecé a llorar mientras lo abrazaba agarrando su chaqueta por su espalda con fuerza, él me acariciaba la espalda. Nos acabamos separando lentamente, mientras nos mirábamos, aunque ambos nos moríamos de ganas por seguir abrazados.
-No entiendo que ha pasado. No me entra en la cabeza como Adam se va a casar con Amanda así como así.
-Es que no sé que le ha visto a esa mujer, y tampoco sé que ha pasado para que se casen así de repente-Dije mientras me secaba las lágrimas.
-Yo tampoco entiendo eso, se sabía que se acabarían casando,porque llevaban mucho tiempo juntos, y es algo que Amanda siempre ha buscado, pero así de repente... -Dijo pensativo -Ha tenido que pasar algo.
-¿Pero algo cómo qué?
-Pues no lo sé, pero si no, no me explico como de repente, después de todo lo del secuestro, se casan. No podemos permitir que se casen Mady, nosotros sabemos cómo es realmente esa mujer, fue ella quien nos secuestró, no podemos permitir que engañe a Adam, fingiendo ser alguien que no es, no soportaría verla todos los días en casa sabiendo cómo es realmente, ni a ella ni a su hija.
-Yo tampoco aguantaría, probablemente dejaría el trabajo, si es que no me echa ella misma.
-¿No piensas hablar nunca para contar la verdad sobre Amanda?
-No, no puedo hacer eso, entonces ella contaría el secreto de mi madre, y todavía no puedo permitir que se sepa.
-¿Pero tan grave es?
-Digamos que sí, aún no me termino de creer que todo esto esté pasando, pero realmente sí que es grave.
-Sabes que estoy contigo, ¿Verdad? -Dijo mientras me pasaba su mano lentamente por mi mejilla, acariciándola.
-Sí, lo sé -Le sonreí levemente.
-¿Todo bien chicos?- Dijo Zayn, que acababa de llegar a la puerta de los baños, donde nos encontrábamos nosotros.
-Sí, todo bien- Fingí una pequeña sonrisa. Él no se veía demasiado convencido con ésta, pero también me dedicó una leve sonrisa y entró al cuarto de baño de chicos.
-¿Vamos a la mesa?
-Es que simplemente tengo ganas de irme a casa, quiero descansar y olvidarme de esto, sé que estaré mal si me quedo aquí.
-Pero hemos llegado hace un rato, ni si quiera hemos cenado todavía.
-Bueno, tú quédate aquí y yo me vuelvo a casa, estaré bien.
-¿Te piensas volver sola?
-Sí, no tengo problema. Disfruta de la noche -Le dediqué una sonrisa y lo esquivé, yendo dirección a dónde estaban todos los demás cenando. Él vino por detrás y me agarró del brazo, volteándome y quedando enfrente uno del otro, nuevamente.
-¿A dónde te crees que vas?
-¿A casa? -Le dije irónica.
-Sin mi no, no voy a dejar que vayas sola hasta casa, te puedes perder, o te pueden atracar, o volver a secuestrar.
-Claro, es que tú me salvarías, ¿Verdad?
-¿Quién te salvó de los secuestradores?
-¿Tú? -Le dije con cierta ironía.
-Pues claro que fui yo, si no te llego a ir a buscar, quién sabe dónde estarías ahora.
-Y te lo debería de agradecer, ¿no? -Le dije con una mirada algo pícara. Él me miró algo sorprendido ante aquella mirada, pero me sonrió.
-Estaría bien que me lo agradecieras, sí -Dijo algo nervioso, no demasiado, ya que intentaba ocultar su nerviosismo con una leve sonrisa.
-¿Y cómo te lo puedo agradecer?-Me acerqué a él.
-¡Pero mira que bien! Los dos noviecitos dándose mimos en público- Dijo una irritable voz, la de Ashley para concretar. Ambos nos separamos y la miramos mal, ella sonreía maliciosa y nos miraba.
-No somos novios, y podemos hacer lo que queramos, así que déjanos en paz -Le dije. La verdad es que lo que menos me apetecía era pelearme con alguna de estas dos brujas, no quería liarla, y sentirme peor, bastante jodida estaba ya con el tema del casamiento de mi padre.
-Y si no sois novios, ¿puedo saber qué pintas tú aquí, en esta cena?-Dijo mirándome mal, cosa que me molestó.
-Pues lo mismo que pintas tú, supongo.
-No, tu no pintas aquí nada. Eres sólo una empleada, y yo la hija de la futura mujer de Adam. La hija de Adam, bueno, futura hija, pero es como si ya lo fuese, él es como un padre para mí, y yo cómo una hija para él. Y así siempre será -Me dijo, mientras me miraba atenta, viendo como mi cara iba cambiando poco a poco al escuchar cada palabra y al sentir como algo dentro de mí se rompía. Como si me tirasen un jarrón de agua fría y todo cambiase. Me sentía mal, me volvió a recordar que mi padre, no me veía como un padre, si no como una empleada más, y que ella, si ha tenido y tendrá esa relación con mi padre que yo siempre he necesitado. Ella sabía perfectamente que Adam era mi padre, lo sabía perfectamente, y todo lo que me dijo, lo dijo por hacerme daño.
-Algún día se os vendrá todo en contra- Me limité a decir, ya que no podía decir nada más, tenía demasiadas ganas de llorar, muchos sentimientos contenidos, los cuales me intentaba guardar, no quería llorar. Así que la esquivé y crucé todas las mesas, con la cabeza gacha, hasta que llegué a la puerta y salí. Harry vino detrás y salió también.
-Ya sabes que es idiota, no hagas caso de lo que te diga, sólo quiere hacerte daño.
-Ya lo sé., pero es que es eso, me hace daño.
-No quiero verte así, no sabes cuánto me jode no poder hacer nada porque estés bien-Dijo mientras pasaba su mano por mi mejilla, acariciándola levemente.
-No te preocupes, pero ahora sólo quiero irme a casa-Aparté su mano de mi cara y lo miré conteniendo mis ganas de llorar. Estaba destrozada por dentro, pero no quería llorar, así que me aguanté como pude-Me voy, ¿vale? Nos vemos mañana, disfruta de la noche.
-No voy a dejar que te vayas así, me voy contigo.
-¿Te vas a perder la cena? No, entra dentro, hazme caso, te lo pasarás bien.
-¿Enserio piensas que me lo voy a pasar bien sabiendo que tú estás mal y encima que Adam va a cometer el error de su vida al casarse con esa mujer? Además, sabes que no te voy a dejar irte a casa sola.
-Está bien -Le dije entre un suspiro, prefería no discutir con él, sólo quería irme a casa y encerrarme a llorar. Lo necesitaba, y mucho.
-Voy a dentro a por nuestros abrigos y salgo -Me dijo mostrándome una pequeña sonrisa. Yo se la devolví y el entró al local.
Después de varios minutos, salió. Me dio mi abrigo y me lo puse. Salió uno de sus gualda espaldas, también vendría con nosotros, iba a cierta distancia, cosa que Harry le pidió.
Estábamos andando, ninguno decía nada, pero con la mirada nos lo decíamos todo. Yo tenía algo de frío, Harry me pasó su brazo por encima, acercándome a él, y yo pasé mi mano por su cintura, quedando los dos abrazados mientras caminábamos. Era una bonita sensación, la de sentir estar tan cerca de él, abrazados. Podría estar abrazada a él toda la vida.
Después de una hora caminando, llegamos a casa. Entramos y lo primero que hice fue quitarme los tacones, los dejé tirados por el suelo. Subí a mi habitación. La verdad que andar agarrada a Harry me había calmado bastante, era unas enormes cosquillas en mi estómago que no quería que acabasen nunca. Me senté en la cama y agarré un cojín, me tapé la cara con él y me tiré hacia atrás, quedando tumbada. Empecé a llorar, todo esto me estaba consumiendo, eran demasiadas cosas juntas. No había superado por completo la muerte de mi madre, y ahora todo esto que me está pasando aquí. Quizás no tomase una buena decisión al venir a Londres, quizá debería de haberme quedado en casa y no estaría viviendo esto, todo este cúmulo de malos y buenos sentimientos. No sabría explicar cómo realmente me siento, por una parte el gran dolor, rabia y decepción que siento. Y por otra parte, este extraño sentimiento que siento hacia Harry, me está matando. Querría pasar toda mi vida a su lado.
¿Pero qué dices Madison? No te ilusiones. Pero ya es tarde, ya estoy completamente ilusionada, estoy enamorada de él. Es increíble como una persona te puede dar y quitar la vida a la vez.
Pero alguien interrumpió desde el otro lado de la puerta mis pensamientos, y ese era Harry. Dio dos leves toquecitos en la puerta.
-¿Quién es?- Pregunté tontamente, ya que sabía que era Harry.
-¿Puedo pasar? -Me preguntó con la voz entre cortada. ¿Habría estado llorando?
-Un momento- Me quité el cojín de la cabeza y lo tiré al suelo. Me senté en la cama y el pasó. Se sentó a mi lado, estaba bastante serio, tenía los ojos algo rojos y brillosos, su cara me estaba matando, se notaba que algo le pasaba -¿Qué ocurre? -Pasé mi mano por su mejilla, y la acaricié suavemente mientras lo miraba.
-No lo sé, esto que siento por ti me está matando -No supe que decir, así que se produjo unos segundos de silencio entre nosotros, ambos nos mirábamos callados -Madison, te quiero, te quiero como nunca he querido a nadie -Me dijo con la voz ronca. Yo me limité a darle un pequeño abrazo, no sabía que decirle, yo sentía lo mismo. Cuando nos separamos nos miramos -¿Quieres que lo intentemos? -Esto me dejó aún más confundida. Sabía que quería estar con él, pero a la vez sabía que no podía hacerlo. No podía hacerle eso a Niall, así que lo único que me quedaba era saber que lo tenía, y a él, saber que me tenía a mí.
-No...No puedo, Harry -Solté poco a poco, viendo como su cara cambiaba cada vez que pronunciaba palabra-Lo que más quiero ahora mismo es estar a tu lado, pero no puedo hacerle eso a Niall.
-Ya lo sé, yo tampoco quiero que lo pase mal, pero, ¿qué hacemos? Nosotros no hemos elegido sentir esto que sentimos.
-Pero es que no quiero hacerle daño, le quiero muchísimo, no lo quiero de la misma forma que a ti, y me he dado cuenta tarde, pero lo último que quiero es hacerle daño, él es increíble.
-¿Y qué hacemos?
-Pues tendremos que ser amigos, como hasta ahora.
-Pero es que yo no quiero ser tu amigo.
-Ni yo quiero ser tu amiga -Le dije. Me miró fijo y me agarró la cara con sus manos, cuidadosamente, y me besó dulcemente, ambos disfrutamos del néctar que permitía la superficialidad del beso. Apartó sus labios de los míos, y pude notar una leve sonrisa por su parte mientras me miraba, tenía un brillo especial en los ojos. Le sonreí de igual manera.
Pasamos un rato más juntos, pero se hizo tarde y se acabó yendo a su habitación, después de varios minutos de insistencia en dormir conmigo.
Abrí el grifo de la bañera y me quité la ropa mientras se llenaba el agua. Me desmaquillé y me recogí el pelo con un moño, bastante suelto, me metí en la bañera, necesitaba relajarme y desconectar durante algunos minutos antes de irme a dormir.
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Era bastante tarde, para ser exactos las 13.30, los chicos acababan de levantarse, menos Harry, que había desayunado temprano conmigo. Me puse mi uniforme y bajé a la cocina con los chicos, que estaban desayunando. Harry los acompañaba.
-¿Debería decir buenos días? -Dije riendo mientras entraba a la cocina. Me quedé mirando a una de las sillas durante unos segundos, era la silla de Niall, él siempre se sentaba ahí, pero hoy no estaba. Su ausencia se notaba bastante. Dí un pequeño suspiro y me puse a preparar algunas tostadas para los chicos -¿Qué tal fue anoche? -Dije rompiendo el pequeño silencio que se acababa de formar.
-Bien, pasamos un buen rato. Si no llega a ser por la noticia... -Dijo Louis y acto seguido bebió de su taza.
-Yo creo que a ninguno de los presentes les gustó la idea de la boda.
-Es que no creo que a nadie le caiga bien Amanda.
Empezaron a opinar entre ellos, se escuchó el sonido de la cerradura, alguien estaba a punto de entrar en casa. Era Adam y Amanda, mi padre había dormido con ella quién sabe dónde. Entraron y dejaron algunos bolsos tirados por ahí, y acto seguido fue Charlotte a recogerlos. Los dos entraron a la cocina.
Adam sonrió, esperando alguna que otra felicitación más, pero ya estábamos en casa, y no había por qué fingir una sonrisa o una felicitación para quedar bien con los demás, así que ninguno dijo nada. Ahora su mirada se dirigió a mí, no sabía que decirle. No quería felicitarlo, no lo iba a hacer.
-¿Y usted señorita no me va a felicitar? -Me dijo riendo. No, no iba a felicitarle. Él iba a casarse, con esta bruja que tenía al lado, no podía hacer aquello, no me alegraba, más bien me rompía en mil pedazos el corazón el saber aquello.
-No, no me alegra que vaya a arruinar su vida así -La cara de los chicos cambió, y la de mi padre también, no esperaba una respuesta así, simplemente esperaba una felicitación.
-¿Pero cómo te atreves a hablarle así a tu jefe? -Me gritó Amanda- Niña no tienes educación, a partir de ahora las cosas van a cambiar en esta casa, no se va a hacer lo que vosotros queráis -miró a los chicos y luego me miró a mi -Y mucho menos lo que una empleada quiera hacer. No tendrás ninguna relación con los chicos, lo único que haces es meterlos en problemas. ¿Ves esto? -Sacó su móvil y me enseñó una foto, en ella salíamos Harry y yo, paseando abrazados, era de anoche- Lo único que quieres es fama y dinero, ¿verdad? Nos dejas en un mal nombre, a nosotros y a ellos.
-¿Pero qué dice señora? Métase dónde la llamen, porque en este asunto no la ha llamado nadie, así que deje de opinar, no me importa su opinión, ¿vale? Sé que trabajo en esta casa y me tengo que amoldar a las normas que haya, eso lo entiendo. Pero mi trabajo no consiste en encerrarme en esta casa y no respirar, le recuerdo que trabajo para ellos y tengo que tener relación con ellos.
-Cuando Adam te contrató lo hizo como castigo para los chicos, necesitaba una empleada que cuidase de ellos, no que los metiera en más problemas. Ya no te necesitamos, así que puedes irte de esta casa.
-¿Qué? -Gritamos Harry y yo al unísono. Él se levantó de su silla y vino hasta dónde estábamos nosotros, cerca de la puerta de la cocina. Los chicos nos miraban desde sus sillas atentos, y comentaban la situación entre ellos, negando con la cabeza.
-¿Qué estás diciendo Amanda? -Le preguntó extrañado Adam.
-Yo puedo conseguirte una empleada que trabaje más, y hasta que nos cobre más barato, ella tiene que irse, lo único que hace es meternos en problemas.
-¿Meternos? Tú no eres parte de esto, así que no te incluyas en nada- Le dijo Harry.
-Tú cállate, la defiendes porque te ha engañado, te ha comido la cabeza hasta enamorarte, para conseguir la fama que ella quería desde un principio y también para conseguir una plaza fija en esta casa.
-¿Pero qué está diciendo? ¿Se piensa que todo el mundo es cómo usted, señora? Usted es la única que le come la cabeza a Adam para que haga lo que usted dice.
-¿Perdón? -Dijo Adam -Hasta aquí llegó la discursión. Si Madison se queda o se va, lo decidiré yo, no tú-Le dijo a Amanda. Obviamente, su cara cambió, lo que antes era una gran sonrisa malvada, ahora se había convertido en una cara que reflejaba rabia. Ella no sabía como echarme, y es lo que más deseaba-Has echo muchas cosas buenas por nosotros -Me dijo -Pero he de reconocer, que desde que has llegado, en vez de ayudar a los chicos los has metido en más problemas de los que ya estaban metidos, hasta has echo que dos de mis chicos ni se hablen y que uno de ellos estuviera desaparecido durante días, ¿sabes el drama que se formó por las sospechas? Te doy una última oportunidad. Te metes en un sólo lío más o no cumples con tu trabajo correctamente, y no me quedará otra que echarte, sintiendolo mucho -Aquello me sentó como un jarrón de agua fría. ¿Cómo podía hablarme así? Y todo por culpa de Amanda.
-Está bien -Dije con la voz cortada, me mordí el labio, aguantando las inmensas ganas que tenía de llorar. Amanda me miraba maliciosa, su sonrisa cada vez era mayor -Con permiso me voy a retirar -Les dije, los esquivé y me fui a mi habitación, me encerré en el baño y empecé a llorar.
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Hasta aquí el capítulo 19, sube un poco más para leer el 20! :)
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